RealGoya

Blog sobre Francisco de Goya. Espacio de amistad que aglutine a todos aquellos amigos de Goya o de lo que representa Goya, a la manera de un club on line.

Goya festivo

¿Era Goya un disfrutador de la vida? Parece que sí, que efectivamente disfrutaba de la caza, de los toros, de la vida y sus placeres en general puesto que en algún momento lleva una conducta de cortesano bastante disipada, es cierto, pero ni más ni menos frívola, en principio, que lo acostumbrado en una posición social pública como la suya. Por tanto, si su carácter era también éste, habrá que convenir que tiene razón Robert Hugues cuando afirma que Goya “era además un epicúreo convencido, puesto que sabemos que le apasionaba todo lo sensorial: el olor de una naranja o de la axila de una niña, el aroma del tabaco y el regusto del vino, el ritmo palpitante de un baile callejero, el juego de luces sobre el tafetán, el muaré, el simple algodón; el arrebol expandiéndose en el cielo de una tarde estival o el pálido brillo de la culata de nogal finamente tallada de una escopeta. ”
Y que como tal disfrutador, en su epicureísmo practicaba una doctrina de un paganismo típicamente laico y mediterráneo, práctico pero ligero, que buscaba sobre todo procurar el sosiego necesario para una vida feliz y placentera en la que los temores al destino, los dioses o la muerte quedaran definitivamente eliminados. Al fin y al cabo Epicuro proponía la realización de la vida buena y feliz y las relaciones amistosas entre sus correligionarios, lo que teóricamente es un equilibrio perfecto entre la mente y el cuerpo que proporciona la serenidad o ataraxia.

comicos ambulantes Goya

Cómicos ambulantes, 1794 (detalle)  Madrid, Museo del Prado

Pero Goya no era siempre así, aunque ciertamente lo manifiesta con toda claridad en momentos muy concretos de su vida, como cuando ya en la cincuentena envía una carta a su gran amigo Martín Zapater entre el 12 y el 25 de diciembre de 1797, en la que muestra efusiva y gráficamente la gratitud de un grupo de amigos a Martín Zapater por su invitación a bebida, comida y a un balcón en la muy distraída Plaza Mayor de Madrid, con motivo de haber sido premiado en los sorteos del Real Empréstito.

La carta dice así:

Poderosissimo, generosissimo, y esplendidisimo Señor Don
Martin Zapater.
Mui Señor nuestro, y de la mayor veneracion y respecto:
Envargados del aprecio, y de el reconocimiento a la vondosa
generosidad de vuestra merced y aun mucho mas de los
esquisitos manjares, delicados vinos, y suavisimos licores, con
que de orden suia hemos celebrado las felicidades, con que la
suerte ha favorecido su embidiable dicha, y fortuna, no
podemos dar a vuestra merced (como es de nuestra obligación,
que reconocemos, y confesamos) tan cumplidas, y espresibas
gracias quantas eran merecedor por su garbo, y esplendidez;
Quien podria pensar, ni discurrir, que un cutre que un caribe
como vuestra merced habria sorprehendido con tanta galanteria
nuestros animos, dispuestos (como tan interesados) á festejar, y
aplaudir sus dichas; nadie; y asi nos hemos exaltado a tal punto,
que la alegria casi a pasado a ser inmoderada,! que brindis! que
repeticion de Botellas,! que Cafée que plus Cafee:! que botellas!
que copas por el aire!: no hay mas que decir, sino que el christal
de la Casa se ha renobado; y a todas estas solo se oian las alegres
voces de, viva Zapater, que excelente hombre, que buen Amigo:
viva, y mas viba. Saque Lotes, y mas saque, a feé que tiene
berdaderos Amigos que se lo celebren, y den gracias a el Altisimo porque egercita con hombre tan digno sus vondades;
concluimos nuestra funcion con toda felicidad, y alegria, pero
que sorpresa tan nueba nos acomete en este instante! un criado
que trae un coche Simon, y un recado de parte del mismo Señor
que ha dado el convite nos tiene prebenido el Balcon sobre la
villa para que nos divertamos, y descansemos de las fatigas de la
celevridad, ó gran dia, dia feliz, en que se han aplaudido tantas
felicidades, tantas dichas y tantas generosidades; no lo sera
menor en el que reciba vuestra merced esta, como lo aplaudira,!
como lo celebrara,! y como confesara, que son verdaderos
Amigos suios y que no desean otra cosa que las satisfaciones de
vuestra merced, sus dichas y sus regocijos, estos son sus mas
agradecidos y atentos Amigos y Servidores Que Su Mano Besan.
Servidos de Damas no de Zambombos.
… … …
Pasquas
Pedro de Garro [rubricado]
… … …
Francisco de tus Glorias ó de Goya [rubricado]
… … …
Pascuas
Julian Baquero [rubricado]
… … …
El ultimo congregante de los Putos
Santa Maria [rubricado]
… … …
Felices Pascuas: se las desea á vuestra merced muy de veras
¡O generoso Aragones! Su fino amigo
Francisco Diz [rubricado]
… … …
Pasquas
Josef Zamora [rubricado]
… … …
Pasquas y salud y salud para fundar esta obra pia.
Antonio Ferrer [rubricado]
… … …
Pasquas: Pasado en el serrallo de Musiu. Firma y re y [signo] en
testimonio de Verdad [dibujo de una cruz notarial]
Mrel Escorial [rubricado]
… … …
Todos Borrachos
El Rojete [rubricado]
… … …
Pascuas de Nicolasa Lazaro [rubricado] con su tortada como una
rueda de coche.
[Dibujo de un torso femenino de perfil con una trompa en la boca ].
… … …
que rico pastel dengila escelente
Josefa Bayeu [rubricado]
 

carta a zapater Goya
Carta a Zapater, entre 12 y 25 Diciembre 1797

Adornan la carta dos dibujos. Uno, de una figura femenina de perfil (Nicolasa Lázaro) que en la carta alaba el pastel de carne o huevos que le había tocado. Y otro una figura de espaldas, a cuatro patas en el suelo y mostrando ostentosamente su trasero desnudo. Tal y como afirma el propio Museo del Prado, propietario de la carta, “Se ha visto siempre como una figura de mujer, pero es en realidad masculina, por las formas musculosas de las nalgas, los muslos rectos y, sobre todo, el sexo que se aprecia bien entre las piernas. También el peinado lo indica, según la moda del pueblo de fines del siglo XVIII, con el pelo recogido en la parte de atrás como con redecilla, o su atuendo, con la camisa blanca levantada sobre la espalda y sus calzones bajados, descritos con rapidez en la línea horizontal que cruza los muslos, así como en los grandes y bastos zapatos. Zapater, el único espectador de la carta, debió de comprender el significado de la broma de sus amigos, tanto si hacía referencia, por ejemplo, al opúsculo de Francisco de Quevedo, no sabemos si muy conocido entonces, de Gracias y desgracias del ojo del culo. Era un periodo en el que Goya había estado especialmente interesado en el escritor español, cuyos Sueños inspiraron sus Caprichos.”

Nada predispone mejor para el buen humor como una buena bodega y una cocina más o menos delicada. Ciertamente, la descrita no era una comida diplomática en Viena, sino que los comensales, sueltos de lengua y pluma como resultas del vino, son gentes que parecen poco acostumbradas a lindezas, aunque sí son todos de muy buen diente. Y en la carta se respira nítidamente que aquello fue también, como diría Julio Camba, una juerga, una romería, un día de jolgorio y de bullanga en el que nuestro protagonista se organizó su día con los amigos dispuesto a comer, beber, cantar y bailar hasta el límite de su resistencia física. Semejante banquete es también el homenaje al generoso amigo en cuyo transcurso no hay sólo arte: hay una emoción sincera y cordial, que es la emoción del sol, de la sangre y del peligro, y hay también mujeres hermosas, con las frescas y encendidas mejillas tocadas por la mantilla clásica. Ya sólo falta, si algo ciertamente faltara, un buen puro y una siesta, ya que falla la corrida de toros, muy deseable para Goya pero imposible en el mes de diciembre madrileño.

Gonzalo de Diego

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1 Comentario

  1. Una vida como todo gran genio, protegido en esa época por unos pocos poderosos, pero inteligentes. Hoy la Inteligencia busca en el baúl de los recuerdos, la esencia de algo que está impreso en las almas sensibles y trascendentes.

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