RealGoya

Blog sobre Francisco de Goya. Espacio de amistad que aglutine a todos aquellos amigos de Goya o de lo que representa Goya, a la manera de un club on line.

Categoría: Goya en la Literatura (Página 1 de 3)

Goyescas de Enrique Granados • G&L6

Goya en la literatura 6

Nuevamente Goya y la Música. Esta vez se trata de un homenaje en el año de su centenario, al Maestro Enrique Granados y su obra Goyescas,  inspirada  en la figura de Don Francisco de Goya.

 

Enrique Granados y Campiña nació en Lérida el 27 de julio de 1867. Aficionado a la música desde niño, empezó los estudios de piano con José Junceda  primero y ya en Barcelona, a los doce años,  con el maestro Pujol. En 1887 pasa a París donde continuó sus estudios durante dos años bajo la dirección del maestro Charles de Beriot. En 1889 vuelve a Barcelona entre-gándose a la composición y a la enseñanza del piano, convirtiéndose en una personalidad importante en el panorama artístico catalán y fundando en 1901 la Academia Granados, foco artístico de enorme influencia cuya línea fue luego prolongada con figuras de la talla de Rosa Sabater y Alicia de Larrocha.

Dotado de exquisita sensibilidad y de una elegancia de ideas insuperable, sus producciones ostentan un sello inconfundible de gracia,  espontanei-dad y hondura de sentimientos, especialmente en aquellas de sus obras inspiradas en los giros melódicos y ritmos populares españoles.

Goyescas,  obra para piano, fue presentada el 11 de Marzo de 1911 en el Palau de la Música catalana. . El músico se inspira en la figura de Don Francisco de Goya, el pintor de la nobleza en sus salones y círculos aristocráticos; retratista de monarcas y actrices de farándulas; de gober-nantes y validos; del pueblo disfrutando en los ambientes campestres; de majos y majas enamorados y galanteadores; de intelectuales y filósofos del período de la Ilustración; de la esfera costumbrista y poses palacie-gas…Y sobre todo, en  Goya  creador de los “Caprichos”, “Disparates”, “Desastres de la guerra” y  las “Pinturas negras”.

Los temas musicales verdaderamente goyescos son los populares, referi-dos a los tapices y telas en las que los instrumentos despliegan su sono-ridad al aire libre: “El baile a orillas del Manzanares”, “El ciego de la guita-rra”.  Citaremos ahora las palabras del Maestro Granados sobre su obra:

“He tenido la dicha de encontrar algo grande. Las “Goyescas”, “Los majos enamorados” llevan ya mucho andado. En su paso por el sendero de la verdad, se han cebado en los alamares de las vestiduras goyescas una porción de reptiles. Gracias a esos seres tan bajos me voy perfeccionando. Me sirve como punto de comparación y sin esfuerzo alguno me siento elevar-me sobre ellos. Perdonemos”. “Goyescas es una obra para siempre. En este punto soy un convencido”. “Yo he compuesto una colección de “Goyescas” de gran vuelo y dificultad. Son el pago a mis esfuerzos por llegar. Dicen que he llegado. Me enamoré de la psicología de Goya; de su paleta. De él y de la Duquesa de Alba; de su maja señora, de sus modelos, de sus pendencias, amores y requiebros. Aquel blanco rosa de las mejillas contrastando con blondas y terciopelo negro con alamares; aquellos cuerpos de cinturas cim-breantes, manos de nácar y de jazmín posadas sobre azabaches, me han trastornado…”.

Goyescas  se distribuye en dos cuadernos y un número independiente El Pelele. Los títulos son los siguientes: Los Requiebros, Coloquio en la Reja, el Fandango de Candil, Quejas, o la maja y el ruiseñor, El amor y la Muerte y el Epílogo (Serenata del Espectro).                                                                       Se abre la primera parte con Los Requiebros, de gran envergadura técnica. Se trata de una Jota, en donde sus ritmos se intercalan con una fantasía y colorido desbordantes. Es un alarde del mejor contrapuntismo, brillante hasta el máximo esplendor. La gran cantidad de adornos y ornamentación (mordentes, trinos, arabescos) hacen pensar en maestros como Scarlatti, el Padre Soler o Mateo Albéniz.

Contrasta el Coloquio en la reja, inspirado en ambiente de amor y trage-dia. Magnífica partitura en la que triunfan dos aspectos por igual: el ins-trumental y el vocal. Se exige al intérprete una dulzura especial para abordar estos pentagramas llenos de encanto, melancolía, fogosidad, sensualidad… Las propias indicaciones del maestro nos hacen reflexionar: “Todos los bajos imitando la guitarra”, “con ternezza”, “legatto en las notas graves” y sobre todo reina el “rubato”. Nos referimos al rubato típicamente español, difícil de proporciones, elegante pero atrevido.

Se nos presenta el Fandango de Candil, basado en la tonadilla de las Currutacas modestas, como danza rítmica repleta de riqueza armónica.      El piano se hermana con la guitarra, siendo siempre fiel a la elegancia y refinamientos consustanciales en Granados. En la parte central intercala un bello canto expresivo de hermosa melodía. El tresillo empaña el diseño rítmico de la pieza, recordando el soniquete de la castañuela.

Quejas, o la maja y el ruiseñor, es el fragmento más popular y quizás más inspirado de todos. Los numerosos Trinos permiten oír los cantos de la maja y del pajarillo. El romanticismo imperante en toda la pieza, deja traslucir la gran tensión pasional. Puede considerarse como auténtica joya del repertorio pianístico, por su gran calidad en la elaboración y la forma. Recordemos para su adecuada interpretación unas indicaciones del propio Granados: “Con celos de mujer, no con tristeza de viuda”.

el amor y la muerte • Francisco de Goya

10. El amor y la muerte
Capricho
Aguafuerte, aguatinta bruñida y buril
219 x 152 mm.

Granados, da comienzo a la segunda parte de esta colección, inspirándose en la tremenda dialéctica amor/muerte, presente en los Caprichos de Goya (el título del número 10 es precisamente El Amor y la Muerte). Quizás lo que más nos sorprende en estas páginas es la sencillez de forma y la escritura tan poco recargada. Sin embargo los efectos son empleados con el mejor gusto en la recopilación de temas ya previamente usados, extraídos de las piezas ya comentadas de esta serie. El momento cumbre es aquel en el que el tema de la maja, cobra un acento doloroso. La indi-cación es significativa: “Muy expresivo y como felicidad en el dolor”.

Finalmente, aparece el Epílogo que encierra la Serenata del espectro que remite a la calenturienta fantasía del último Goya. Es un “allegretto” misterioso, de intención fantasmagórica en la copla. Un espectro castizo, tonadillesco, esquelético, desaparece templando las cuerdas de su guitarra…

Otra admirable estampa goyesca de Granados es El Pelele, funciona mejor como pieza aislada que como colofón de Goyescas, ya que su estilo rompe esa suave y dramática línea de la que hemos hablado. De nuevo brilla la Tonadilla, y el virtuosismo y alarde técnico toman aquí las riendas de esta página llena de bravura, brío y efecto luminoso que la convierte en el exponente más claro de la madurez de un Granados consolidado.

Esta experiencia previa, induce al compositor, en colaboración con su amigo y famoso escritor Fernando Periquet, a componer una ópera que aprovechara el mismo material musical de la serie pianística, y cuyo libreto también estuviera presidido por el ambiente goyesco. Según declaraciones de Periquet y Granados, la pareja protagonista se inspira en el propio Goya y la Duquesa de Alba; Paquiro, el torero, es el Martincho que Goya pintó en varias secuencias de La Tauromaquia, y el Capitán se atiene a un personaje de la serie Los Caprichos.

El estreno de la ópera Goyescas, destinada al principio a la Ópera de París, que se canceló a causa de la guerra, se estrenó en Nueva York el 28 de enero de 1916 con gran éxito, al que asistió expresamente el maestro Granados acompañado de su esposa. Allí, pocos días antes, y sólo para zanjar un cambio de escena, nació el «Intermezzo», que fue aplaudido clamorosamente y tuvo su propia historia independiente como brillante pieza de concierto. La ópera en tres cuadros terminó sin embargo, como un huésped insólito y exquisito de los escenarios, incluso en su país.

Cuando regresaban a España, el barco en el que viajaban fue bombar-deado por un torpedo alemán acabando así con esta intensa vida creadora el 24 de Marzo de 1916.

 

Sólo resta sentarse a escuchar la música de Granados, puro placer.

(notas extraídas de Internet:

.Enrique Granados, Goyescas. “Quejas o la maja y el ruiseñor”.

.Los Tesoros de la Biblioteca.

.Goyescas de Enrique Grandos: Goya y Granados al unísono).

Discografía
Columbia 1957: Dirige Ataulfo Argenta y cantan Consuelo Rubio, Ana María Iriarte, Manuel Ausensi y Ginés Torrano.
Audivis Valois 1997?: Dirige Antoni Ros Marbá y cantan María Bayo, Ramón Vargas, Enrique Baquerizo y Lola Casariego.

 

Silvia Pagliano

Maestro Barbieri • G&L5

Pan y Toros. Goya en la literatura 5 • Noviembre de 2015

Literatura, Música y Teatro honran una vez más la figura de Don Francisco de Goya .Esta vez se trata de la famosa Zarzuela Pan y toros del maestro Francisco Asenjo Barbieri, compositor, musicólogo y director de orquesta madrileño. Se trata de una zarzuela en tres actos, con libreto en verso de José Picón. Se estrenó el 22 de diciembre de 1864 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.

EL ARGUMENTO

El título de la obra alude a la expresión castellana, heredera del latín panem et circenses ( pan y circo ), que describe la fiesta de los toros como una diversión que nutre las bajas pasiones del pueblo y amortigua los conflictos sociales.

El argumento se centra en la España de finales del siglo XVIII, y narra una conspiración liberal para que el rey Carlos IV se deshaga de la influencia de su primer ministro, Manuel de Godoy.

La intriga política que da lugar a la historia sitúa, por un lado, la inicua aristocracia corrupta, los afrancesados y la camarilla, encabezados por el corregidor Quiñones y Pepita Tudó, amante de Godoy, y por otra, el pueblo, los ilustrados y la aristocracia culta, con Goya, la princesa de Luzán y el capitán Peñaranda, y como líder y salvador de la patria, Jovellanos. Los toreros Pepe-Hillo, Pedro Romero y Costillares hacen también su aparición en la obra.

Es un fresco histórico al que Barbieri dota de una música que hunde sus raíces en lo popular y ‘goyesco’. Así, destaca la dignificación de la tonadilla del siglo XVIII, entre otros motivos del folclore musical español, como el bolero, la jota, la seguidilla, el pasodoble, la gavota y la contradanza y personajes como los vendedores, manolos, manolas, alguaciles, guardias valonas, cofrades y bailarinas.

Se trata de la primera obra teatral de éxito que introduce la figura de Goya, considerándose por lo tanto precursora de los temas goyescos que tanto éxito y difusión tendrían a lo largo del siglo XIX.

Debido a su contenido político sufrió problemas con la censura bajo el reinado de Isabel II.

EL COMPOSITOR

Francisco Asenjo Barbieri, nació en Madrid el 3 de agosto de 1823 en la calle Zorrilla, conocida entonces como del Sordo, y murió en la misma ciudad el 17 de febrero de 1894. Tras iniciar estudios de Medicina e Ingeniería, la opera italiana decidió su vocación.

Cuenta José Luís Téllez que Barbieri es la personalidad musical más importante nacida en España entre Antonio Soler e Isaac Albéniz y estaría llamado a llevar hasta su cenit el modelo de zarzuela en tres actos.

De sus grandes obras destacan: Gloria y peluca (1850), Jugar con fuego(1851), Los diamantes de la Corona (1854), Mis dos mujeres (1855), El diablo en el poder(1856), Pan y Toros (1864) y El barberillo de Lavapiés (1884), considerada su obra maestra.

Fundó la Sociedad de Bibliófilos, fue un investigador infatigable en los archivos de la Catedral de Toledo, El Monasterio del Escorial y el Palacio Real de Madrid y publicó, entre otras joyas, el “Cancionero de Palacio” fuente inagotable de inspiración para él y los músicos que le sucedieron. Además contribuyó decisivamente a la construcción del Teatro de la Zarzuela inaugurado el 10 de octubre de 1856.

EL LIBRETISTA

José Picón García nació en Madrid en 1829.

Estudió arquitectura pero abandonó la carrera para dedicarse por com-pleto a la literatura dramática. Atraído por el teatro, estrenó en 1859 una pieza breve, El solterón, que tuvo mucho éxito. Se especializó en libretos de zarzuela, de los que compuso varios para Cristóbal Oudrid y Francisco Asenjo Barbieri, sobre todo. Obtuvo la popularidad con el libreto de Pan y toros, con música de Asenjo Barbieri y estrenado el 22 de diciembre de 1864, en el Teatro de la Zarzuela de Madrid; la obra se representó durante tres años sin interrupción y fue prohibida por la reina Isabel II por presuntas alusiones antimonárquicas.

Como libretista de zarzuela es uno de los mejores y menos convencionales de la historia del teatro lírico. Falleció en Valladolid, en 1873.

LA OBRA

El origen de Pan y Toros (según el Diccionario de la Zarzuela), se empezó a escribir el 18 de enero de 1864, por lo que Picón tuvo que escribir el libreto, parcial o totalmente a lo largo del 1863. Por la otra parte, Salvador Valverde, asegura que Picón le entregó el libreto a Barbieri en 1864 y que Barbieri fue capaz de componerla en un solo mes. La obra, así mismo, se podría dividir en tres partes. La presentación responde al primer acto, en el que se muestran los personajes. La parte central representa el clímax dramático, el nudo, vital en la forma zarzuela grande. El desenlace final se produce en la última, el tercer acto.

Fue una de las obras de más éxito de todo el repertorio zarzuelístico, y por supuesto, de José Picón. Llenó los escenarios desde su estreno, tal como ya reconocía el autor ante la prohibición de la obra en 1867,( también se prohibió que las bandas hicieran uso del célebre pasacalle de la manole-ría).

PERSONAJES:

Princesa de Luján: Liberal, contraria a Godoy. Mezzosoprano.
Doña Pepita: Pepita Tudó, Esposa morganática de Godoy. Soprano.
La Tirana: Célebre tonadillera. Soprano.
La Duquesa: Duquesa de Alba: Soprano.
La ciega: Soprano
Peñaranda: Capitán del ejército. Barítono.
Goya: Famoso pintor. Barítono.
Abate: Tenor cómico.
General: Barítono.
Quiñones: Corregidor. Barítono.
Pedro Romero: Famoso torero. Tenor cómico.
Pepe-Hillo: Famoso torero. Bajo.
Costillares: Famoso torero. Barítono.
Santero: Tenor cómico.
Jovellanos: Ilustre liberal español. Actor.
Un hermano del pecado mortal: Bajo.
Un mozo de cordel: Tenor
La zarzuela consta de 15 números musicales. Se inicia con una intro-ducción instrumental, en la que el autor presenta los dos ambientes sobre los que se apoya la obra: el dramático con la cita de la Marsellesa, y el cómico, representado por la música de carácter popular hispano.

ACTO I.

La acción transcurre en Madrid en 1792. En escena, una familia de ciegos a orillas del Manzanares comentando las noticias del día. A la derecha, la casa y estudio de los Goya. Entra en escena el corregidor Quiñones y recibe las noticias del falso ciego sobre los últimos acontecimientos habidos en la casa de Francisco de Goya. El corregidor sube entonces a la casa de los Goya, donde mantiene una conversación con Doña Pepita, en la que comentan los nuevos sucesos políticos. Aparece el general, anun-ciando la derrota y la consecuente retirada del ejército español.

Para evitar posibles revueltas, el Corregidor ordena que se ofrezcan festejos taurinos, de los que se encargarán alguno de los toreros más populares: Pepe-Hillo, Romero o Costillares. En la ceremonia de elección de los toreros, el Abate, encargado por el Corregidor, hace trampa a favor de Romero. El capitán Peñaranda recuerda la desastrosa campaña militar y su asombro por ver cómo la gente en Madrid vive al margen de todo esto. En la casa de los Goya, el Corregidor ordena que detengan al capitán, pero aparece la Princesa y le consigue defender. En ese mismo momento avanza un desfile que tiene la intención de pedir disculpas públicamente al Rey, del soldado condenado a muerte. La Princesa, avanzando entre la muchedumbre, se dirige hacia el palacio a pedir liberación del soldado llevando, además, los documentos que le confió el Capitán Peñaranda.

ACTO II.

La acción transcurre en una calle madrileña. Es de noche. Desde el balcón de un palacio, donde se desarrolla un baile, el Ciego intenta convencer al Santero para lograr la muerte de un militar pero la llegada del pregonero del Pecado Mortal le asusta. Doña Pepita comenta al Corregidor sus preocupaciones, ya que la Princesa podría desestabilizar la escena, consiguió el indulto real, y además informó al Monarca de la situación militar. El Corregidor es consciente, y convence al Rey de la supuesta falsedad de esos documentos, confiando en que se firme la paz con Francia, lo que les permitiría mantener la situación política. Aparece la princesa -convencida de la inoperancia del Rey, que se preocupa de la caza y sólo escucha la opinión de Godoy- acompañada de Goya, el Capitán y el Abate. Debido a esta situación, deciden recurrir a Jovellanos. El Abate comunica la herida que Pepe-Hillo se ha hecho mientras toreaba. Se quiere hacer responsable de esto a la Princesa y a Jovellanos, por su deseo de cambiar con la tauromaquia. La Princesa se convence de que, ante esta situación, la lucha es necesaria. Cuando despide al Capitán le confiesa que fue ella quien le sanó sus heridas en Bayona. Cuando el Capitán se queda solo, el Santero intenta apuñalarle, pero al aparecerse el del Pecado Mortal se asusta. Ante esta situación el Ciego decide apuñalar al Santero. Al oír el grito mortal, el Corregidor cree que han matado al Capitán, según sus deseos.

ACTO III.

En escena, Jovellanos intenta convencer a la Princesa para que retrase la profesión de votos, mientras que alguien aparece por sorpresa y éste se oculta tras el tocador. Se trata de Doña Pepita, que pide perdón a la princesa y le anuncia que se ha firmado el armisticio entre Francia y España. El Corregidor y el General, que quieren apresurar el ingreso de      la Princesa en el convento, acuden para convencerla. El capote ensan-grentado del Capitán que presenta el corregidor, está a punto de hacer cambiar los planes de la Princesa, que escucha de repente fuera de casa una canción en la voz del capitán, por lo que comprende que sigue vivo      y decide enfrentarse con el Corregidor, doña Pepita y el General. Se pro-duce un instante de confusión en escena. En todo esto, aparece Goya con la Gaceta Extraordinaria donde aparece el nuevo nombramiento de Jovellanos como ministro. Todos juntos celebran el fin de la situación conflictiva, confiando en España, que sabrá defenderse ante los franceses.

Desde esta página instamos a los lectores que escuchen esta estupenda zarzuela y si es posible acompañados del libreto, su disfrute será mayor. Aparece un Goya que nada tiene que ver con la ópera anterior ,Goya de Gian Carlo Menotti. Deseamos, a través de la música, acercarnos a la siempre misteriosa figura del Pintor.

DISCOGRAFÍA

La única versión casi completa (le faltan varios números, entre ellos el dúo de la Princesa y Pepita que, como explica el Diccionario de la Zarzuela, se dejó de cantar ya en el siglo XIX quizá por su dificultad, y que hace más valiosa la grabación que figura entre los fragmentos) es la siguiente:

Alhambra 1956 – Dirigen Indalecio Cisneros a la Gran Orquesta Sinfónica y José Perera a los Coros Cantores de Madrid y cantan Ana María Iriarte, Conchita Domínguez, Manuel Ausensi, Carlos Munguía, Rafael Campos, Carlos S. Luque, Enrique Malvado, Joaquín Portillo y Gregorio Gil.

(Puede escucharse en Youtube la obra completa).

BIBLIOGRAFÍA

– CASARES RODICIO, Emilio: “Pan y toros”, en Diccionario de la zarzuela, España e Hispanoamérica, Madrid: instituto Complutense de Ciencias Musicales, 2003, vol. 2, pp. 466-473.

– CASARES RODICIO; Emilio: Francisco Asenjo Barbieri. Vol. 1. El hombre y el creador. Madrid: ICCMU, 1994

– BNE, Biblioteca Nacional de España; Hemeroteca Digital.

– Programa de la representación de la obra. Orquesta Sinfónica y Coro de la Ciudad de Gijón- Teatro Jovellanos. 6 de febrero de 2011.

 

Por la recopilación de textos y diversa información: Silvia Pagliano

Ópera GOYA • G&L 4

En nuestra sección Goya y la literatura introducimos un comentario sobre una obra musical, concretamente la Ópera GOYA de G.C.Menotti. Desde el punto de vista literario la obra no tiene la altura que se espera dado que la figura de Goya predispone a una creación compleja, tensa y dramática, lo que no quita valor a la creación musical.

Opera Goya en Real Goya

Ópera : GOYA

Ópera en tres actos.
Libreto: Gian Carlo MENOTTI ( 1911-2007)
Estreno: Opera Nacional de Washington, 1986.

Reparto:

Francisco de Goya y Lucientes…………………………….Plácido Domingo

Doña Cayetana, Duquesa de Alba……………………….Michelle Breedt

María Luisa, Reina de España………………………………Iride Martínez

Carlos IV, Rey de España……………………………………..Andreas Conrad

Don Manuel Godoy……………………………………………..Maurizio Muraro

Martín Zapater……………………………………………………Christian Gerhaher

Leocadia……………………………………………………………..Nadia Krasteva

Criada………………………………………………………………….Petra Simkova

Mayordomo…………………………………………………………Sergio Raonic Lukovic

 

DIRECTOR: Emmanuel Villaume

Puesta en escena :Kasper Bech Holte.

Orchesta Sinfónica de la Radio de Viena.

 

Gian Carlo Menotti no fue un músico revolucionario, pero a lo largo de su vida musical exploró distintas direcciones. Fue el primero en componer una Ópera radiofónica y también otra para la televisión.

La música de Menotti gustaba mucho a Plácido Domingo:…”él escribe su música de manera muy melódica, que es la única manera que conviene a un cantante- y siempre

otorga gran placer al público”.

En 1977 Menotti invitó a cenar a Domingo, quien entonces producía Carmen en el Festival de Edimburgo. Domingo le sugirió al compositor que escribiera una Ópera

para él, sobre la vida de un gran artista español y le propuso Francisco de Goya a quien Domingo admira. Menotti aceptó y comenzó a realizar los primeros esbozos. En noviembre de 1986 la obra se puso en escena en la Ópera Nacional de Washington, bajo la dirección de Rafael Frühbeck de Burgos.

Plácido Domingo interpretó a Goya y Victoria Vergara a la Duquesa de Alba.

La crítica no fue muy favorable pues se juzgó la obra carente de modernidad, dema-siado melódica, en la tradición italiana del bel canto. Era evidente que se trataba de una obra hecha para y por un tenor.

 

Para Menotti, Goya simbolizaba al mismo tiempo la libertad y los límites del artista.

La obra está fundada en el dualismo entre el hombre y el pintor, moderno, apasionado y contradictorio, por un lado muy ambicioso y por otro muy prudente en el plano político. Menotti focalizó la intriga sobre la Duquesa de Alba, , el único gran amor de Goya, y de un espíritu opuesto al del pintor, creando así un gran tensión dramática.

La ópera de desarrolla en los últimos años de la vida del pintor. Kasper Bech Holten pone en el centro de su puesta en escena la cuestión: “La Ópera de Menotti transforma la vida de Goya en una reflexión sobre el rol del artista en sí y sobre el precio que debe pagar por ser un Gran Artista”.

Pero también es necesario mencionar aquí que Menotti no fue fiel a los datos de la realidad histórica, particularmente en lo que concierne a la relación amorosa entre el pintor y la duquesa, pero resulta “una buena historia”.

 

Sinopsis:

Acto I: Goya, viejo y sordo está abrumado por dudas y sentimientos de culpabilidad.

En una taberna, se enamora de una joven soberbia. Pronto sabe que esa joven es la duquesa de Alba, una de las mujeres más influyentes de España. Ella le encarga un retrato; durante el trabajo, Goya experimenta hacia ella sentimientos cada vez más intensos.

Acto II: La reina está celosa de la Duquesa de Alba a causa de Goya. La Duquesa la provoca con ocasión de un baile donde sus doncellas de cámara van vestidas con la mismo modelo que la soberana. El Primer Ministro Godoy, amante de la reina, constriñe a Goya a una fidelidad absoluta a la Corte. La Duquesa sintiéndose traicio-nada por el pintor, a quien juzga débil de carácter, rompe su relación con él.

Acto III: Goya comprende, demasiado tarde que ha sido manipulado por las luchas

de poder entre la reina y la duquesa. Se retira de la vida social para consagrarse sólo

a su arte. La Duquesa es envenenada por la reina y en su agonía pide ver a Goya pero el pintor llega demasiado tarde. Goya se enferma y en su soledad reconoce que ha cometido el error de no haber luchado contra las injusticias, y se refugia en la creación. Antes de morir se le aparece la Duquesa de Alba quien le dice que su vida y su arte han estado, a pesar de todo, al servicio de un ideal trascendental.

Efectivamente el libreto de Menotti no se ajusta a la realidad histórica pero cumple con un argumento romántico, quizás un poco pasado de moda. De todos modos, incitamos a los lectores de este artículo, basado en el programa de mano de la Ópera, a que escuchen al estupendo Plácido Domingo en el papel de Don Francisco de Goya.

 

Silvia Pagliano

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