RealGoya

Blog sobre Francisco de Goya. Espacio de amistad que aglutine a todos aquellos amigos de Goya o de lo que representa Goya, a la manera de un club on line.

Mes: noviembre 2014

Goya en la Literatura

Inauguramos una sección dedicada a Goya en la Literatura. No se trata de enumerar o citar aquí todos los libros sobre Goya que críticos, historiadores del arte, psiquiatras, sociólogos, articulistas y especialistas diversos han dedicado a la obra del artista.

La literatura de ficción y la poesía también se han ocupado de él. En 2003 la editorial Anagrama y el escritor Pierre Michon acordaron la publicación en un solo volumen de los relatos inspirados en pintores, Watteau, Piero della Francesca, Van Gogh, Claudio de Lorena y Don Francisco de Goya, éste bajo el título Dios no acaba.

Son relatos de un amante de la pintura y los pintores, un poeta enamorado del arte que recrea , imagina y vuela a través del personaje real y también ficticio. Es un libro deslumbrante, rico, emocionante sobre todo. Todos los superlativos se han aplicado ya a la prosa de Michon, considerado hoy como el más grande escritor francés. La experiencia de su lectura se hace necesaria e inolvidable.

 

Silvia Pagliano

Pierre Michon • G&L1

Goya y la Literatura. 1
Noviembre de 2014

Escribe Pierre Michon sobre Francisco de Goya bajo el título “Dios no acaba”, publicado en el libro “Señores y Sirvientes” editado en España por ANAGRAMA. Su referencia nos ha parecido el mejor inicio para la nueva sección G&L (Goya en la Literatura) de este blog. Se trata de un relato con una densidad excepcional, de lo mejor que se ha escrito y visto sobre arte y con la admirable capacidad de conseguir, partiendo del silencio de las pinturas, evocar maravillas y sugerir la mentalidad de una época. Narrada de manera única, Pierre Michon nos revela la vida, la historia, de Goya de manera tan original como deslumbrante.

Hay que ser muy valiente y también muy bueno escribiendo para hacer ficción biográfica de semejante categoría. Y el autor de Vidas minúsculas, tiene para ello una voz única y singularísima. El resultado no puede ser más que excelente y en el que no cabe sino subrayar a Michel Crépu quien en La Croix asegura que “Señores y sirvientes debe leerse como se leen los auténticos y escasos libros que circulan todavía en nuestro planeta: palabra por palabra, en silencio”.

El libro es tan hermoso, que Goya queda sencillamente hermoseado en esta biografía tangencial si acaso fuera posible. Sus llegadas a Madrid, a los 17, a los 20, a los 27 años desde la Zaragoza natal, lo es de manera inadvertida aunque resulte imposible de creer.     “… torpe, a pie firme, como un mojón, con sus carpetas debajo del brazo, mofletudo, pasmado y haciendo por sonreír, a ese joven zaragozano, bajo y grueso” …..que a semejanza del joven Armand, de 17 años, al que retrata Van Gogh, “quería llegar brillantemente a esos caminos reales del mundo que pasan, en este mundo, por todas partes menos por (Zaragoza), largarse”.

Y en Madrid no hace sino mirar hacia “un Mengs tan pendiente de sí” y un Tiépolo de cielos azules en la cumbre de la corte. Después de ayudar al padre dorador y trabajar de firme en la Zaragoza natal ; ”pues a no ser por eso no le habrían salido esos encarguitos con los que ya sabemos que cumplió bien, en Sobradiel, en Remolinos, en el Aula Dei de los cartujos, todos ellos villorrios a un tiro de piedra de Zaragoza, a menos de una mañana a lomos de burro desde el local de los santos dorados, y allí, en aquellas cartujas, en aquellos palacios pequeños de nuevos ricos, en aquellas iglesias remotas, estaban esperándolo otros santos, pintados al fresco, pero pintados por su mano y apenas menos dorados; unos santos que eran encargos de gente que buscaba un pintamonas que no fuese demasiado malo, sin pretensiones, poco italiano en cuanto a los modales, pero que pintase al estilo italiano, que prefiriese el alma a la forma, como suele decirse en provincias, que fuese muy como Dios manda, deferente con los coadjutores y educado con el mayordomo de la parroquia”

…..”empero pintar también daba dinero; había hecho medrar al inenarrable Mengs y al vanidoso Giaquinto, y aquel joven grueso y bajo también quería medrar. Así que en aquellas cartujas rurales, para medrar, para entender, ponía un poco de Tiépolo en los cielos azules, un poco de Zurbarán en los pliegues que caen hasta el suelo con rígidos dobleces, alguna nube…….”   “Y así durante diez años. Llegó su hora, esa hora breve en la que se dijo, cuando andaba por los treinta: Vamos, quizá llegue a ser Mengs si Dios me ayuda. Dios lo ayudó tomando para ello la inesperada ocasión de un hombre …….(entonces) pintor muy bien situado en la corte y más que lo habría sido si no hubiera perdido el tiempo teniendo envidia de su sombra; y éste, cuando conoció al joven bajo y grueso, opinó que era inofensivo, se interesó por él y decidió echarle una mano e introducirlo en sociedad como valedor y ¿por qué no?, abanderado; sí, Dios puso en su camino, más fatuo que Tiépolo hijo, más liante que un napolitano y más inepto que Mengs, al gran Francisco Bayeu”.

Prosigue Pierre Michon, con poderosa y sutil palabra, esa biografía fulgurante de Goya , tan integrado en la verdad de la vida como lejos de lo que los ignorantes llaman el Goya joven, tan conocedor de la pintura, de la vida de artista, de la realidad cotidiana. En un estilo profundo y perturbador. Alguien interesado en los signos del destino, al que le resultará ineluctable estudiar a Goya. Alguien para quien “la literatura y el arte hacen mejor a la Humanidad. Pero se levantan sobre un acervo de fatalidad”.

 

¿Y cual es la composición de lugar del escritor?. ¿Cómo lo hace? ¿Cuál es la disposición?. El mismo Pierre Michon lo cuenta en una célebre entrevista de 2003 en “La Fenelle du Requin”, nº 22 (agotada). Dice: “La Edad Media espiritual es apasionante, entre otros, por ser una época de fabricación de santos”. En “Señores y sirvientes” habla de Van Gogh, de Piero della Francesca, de Watteau, de Claudio de Lorena y de Goya…. Y en realidad lo que hace es fabricar los santos del arte porque habla de figuras santas contando sus vidas y con ello la pintura.

Y describirá luego los seis años de la paciencia madrileña y la boda con Josefa Bayeu, tan plástica como colorista, tan goyesca y también tan negra:

“cuñado de Francisco Bayeu, pintor del rey, discípulo favorito de Mengs y su delfín seguro, mandón y omnipresente, inepto, poderoso; y se (convierte), ya de paso, por el mismo precio, en cuñado de Ramón y Manuel Bayeu, no menos pintores y no menos ineptos, pero más mansos….”

Y vendrán luego los hijos, los no habidos y Javier el habido….” Que fue un fatuo (y) a quien amó su padre, y quien tuvo a su vez un hijo, Mariano, aún más fatuo si cabe, a quien adulaba su abuelo”

Y de la fiesta de los toros, de las celebraciones amistosas y familiares. Y con una prosa genial Goya revive ante los ojos del lector porque Pierre Michon habita en “la embriaguez de la escritura. Ese estado de gracia en el que el texto fluye casi sin intervención de la conciencia” como saben también los pintores.

Termina la narración con El Pardo y con Velázquez y el autor trata y logra “conseguir ajustar lo solemne y lo prosaico en una narrativa que de alguna manera aspira a producir el mismo efecto de aquellos versos …….” (de Victor Hugo y Baudelaire).

El escritor, el narrador magistral, original, supremo y fabuloso que es Pierre Michon nos mete en Goya. Razón por la que desde este blog animamos a leer en silencio y con devoción este “Dios no acaba” que tanto nos identifica e integra con el gran don Francisco de Goya.

 

GD

 

Pierre MICHON. “Señores y Sirvientes”
Edit. Anagrama. Barcelona, 2003

Pierre MICHON. “Masters and Servants”.
Mercury Horse. San Francisco, 1997

Pierre MICHON. “Maîtres et Serviteurs”
Verdier, 1990

Pierre MICHON. “Dieu ne finit pas”. 2013

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