RealGoya

Blog sobre Francisco de Goya. Espacio de amistad que aglutine a todos aquellos amigos de Goya o de lo que representa Goya, a la manera de un club on line.

Zuloaga y Fuendetodos, 1895 – 1945 (y Parte 2)

Tras visitar Zaragoza y trabar conocimiento con la realidad goyesca de la ciudad, en 1903 empiezan las visitas de Zuloaga al pueblo y sus indagaciones a  propósito de la Casa de Goya, acompañado por José Valenzuela de la Rosa y otros amigos zaragozanos. Lo cierto es que nadie en el pueblo sabe darles razón concreta de la dicha e ignorada casa natal, que identificarán definitivamente en 1913.

 

Un aspecto de Fuendetodos en 1928

Al mismo tiempo, Zuloaga adelanta dinero para la colocación de la lápida conmemorativa, diseñada y regalada por Dionisio Lasuén.

En 1915 adquiere finalmente la casa y hace construir junto a ella una escuela que inauguran en Octubre de 1917, lo mismo que la casa-museo.

En 1918 edita y paga una cartilla infantil sobre Goya con un texto que encarga a José Valenzuela de la Rosa.

Se le conoce ya como “el que más sabe de Goya”.

Instalan un monumento a Goya en un altozano del pueblo, junto a la iglesia parroquial. Se trata de un busto realizado por Julio Antonio. “Erigen este monumento Ignacio Zuloaga y sus amigos. 19 de octubre de 1920”. Entre los amigos de Zuloaga hay personas interesadas, deleitantes de las Artes, como decía Zapater a su amigo Goya, anticuarios y coleccionistas aragoneses.

El 16 de febrero de 1925 se funda el Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón, que en su junta del 15 de marzo del mismo año y bajo la presidencia de don Eloy Chóliz, tomó el acuerdo de contribuir, con todo el esfuerzo que le fuera posible, a la celebración del Primer Centenario de la muerte de  D. Francisco de Goya y Lucientes.

Los desvelos de Zuloaga y sus amigos empiezan a surtir los efectos deseados y en la primera reunión de la Comisión Gestora de este Centenario de la que formó parte el SIPA, entre otros importantes acuerdos figuraron los siguientes:

“Realizar en Fuendetodos las siguientes obras: Edificar una Escuela para Niñas; Casa Consistorial y Hospedería; Expropiar unos terrenos  y viejas casas con objeto de dar toda la visualidad posible a la casa en que nació el sordo inmortal, y en el solar que resulte, proyectar una plaza en cuyo centro se tratará de colocar la estatua de Goya que se quitó del Museo del Prado, original de Llaneces, suponiendo que se consiga la cesión a Fuendetodos; desviar la Calle de Goya, para que de este modo tenga entrada directa por la Carretera y proceder a su pavimentación.” Salvo la escultura de Llaneces, la plaza hoy existente se parece mucho a la entonces proyectada.

El 8 de marzo de 1926 , reunida en el Rectorado de Zaragoza la Junta del Centenario de Goya, se acordó nombrar un Patronato de la “CASA DE GOYA”, que tendría por finalidad ocuparse de todo lo referente a Fuendetodos y velar por el prestigio y mejoramiento de cuanto con Goya se relacione en aquella localidad. Era D. Ignacio Zuloaga el Vicepresidente del mismo y Secretario el representante del SIPA; Vocales, Alcalde, Cura y Maestro de Fuendetodos. Poco, en lo sustancial, cambió el pueblo y su relación con Goya, excepción hecha de la nueva escuela de Niñas, inaugurada el 14 de septiembre de 1930.

Como relata el arquitecto provincial don  Antonio Chóliz en su ponencia en “La Cadiera”, el 23 de octubre de 1981, “de la Casa Consistorial y la Hospedería jamás se supo, al igual que del resto de las propuestas. Porque una cosa es el entusiasmo y el impulso generoso del SIPA, de los Artistas de Zaragoza, de la Universidad, de la Asociación de Arquitectos y de la Asociación de la Prensa….”  del ruralismo, del amor a los pueblos, del apoyo moral a Goya y Fuendetodos que le debe Zaragoza y Aragón, y otra muy distinta la realidad. Y a mayor abundamiento “fue una injusticia imperdonable en la forma que se trató a Fuendetodos en la liquidación de aquella fatídica Junta del Centenario, que en vez de premiar sus anhelos de redención, le castigó con crueldad por no doblegarse a bajezas que le repugnaban”. Pero corramos un velo de obligado olvido y veamos con optimismo lo poco o mucho que posteriormente se ha ido haciendo hasta hoy mismo.

“Expoliada la casa de Goya durante la guerra civil, una vez restablecida la paz, el SIPA logró fácilmente de los vecinos de Fuendetodos el que cedieran, graciosamente, enseres y mobiliario que sustituyese al desaparecido del primer acondicionamiento realizado por Ignacio Zuloaga”.

 

La historia desde entonces está mucho mejor conocida y ya sin la aportación de su transformador, de su mejor activista, de ese enorme luchador que fue don Ignacio Zuloaga, a quien Fuendetodos y Aragón le deben todo el respeto, el reconocimiento, la admiración y el amor que merece. Goya y Zuloaga se hicieron a sí mismos y ellos solos, o casi, forjaron sus respectivas personalidades que muchos aragoneses supieron reconocer y admirar. También en vida sufrieron el vacío de las autoridades y de quienes, pudiendo hacer y ser positivos, no quisieron. Dejó abierto el camino que entre todos deberíamos seguir trazando, por el bien de Goya y de nosotros mismos. Han transcurrido ya 189 años desde la muerte de Goya y seguimos teniendo la gran suerte de que nos quepa la esperanza de que otros vendrán algún día y Fuendetodos llegará a alcanzar el sueño de Ignacio Zuloaga y de quienes con él y con su espíritu han colaborado, entonces y ahora.

 

Gonzalo de Diego

Zuloaga y Fuendetodos, 1895 – 1945 (Parte 1)

Ignacio Zuloaga Zabaleta (Eibar, 1870. Madrid, 1945), pintor de renombre internacional, fue un personaje fundamental, por no decir decisivo, en la pervivencia de la memoria de Francisco de Goya. Tanto en Francia y, más concretamente en Burdeos, como en Zaragoza, Fuendetodos y Zumaya en España.

Sabemos, a propósito de su vida en Francia (1), que  reside allí por primera vez siendo niño, cuando su familia huye de las tropas carlistas en 1872-1875 y se instala en San Juan de Luz.

En 1883 marcha a Paris para proseguir sus estudios en un colegio de los Jesuitas. En 1889 vuelve de Roma y se instala en Montmartre, conociendo a Toulouse Lautrec y, sobre todo, a Maxime Dethomas, pintor y futuro director artístico de la Opera de Paris, conocida hoy como Opera Garnier. Este encuentro cambiará el curso de su vida: en 1895, año en el que E. Munch pinta El Grito,  retrata a la hermana de su amigo, Valentine Dethomas, con quien contrae matrimonio el 18 de Mayo de 1899. El joven matrimonio pasa el verano en St-Médard en Jalles, en los alrededores de Burdeos, en la propiedad de los Dethomas, precisamente cuando la exhumación de Goya acaba de realizarse el 5 de junio. Faltan sólo unos meses para que Freud publique su Interpretación de los sueños.

Retrato de Valentine Dethomas por Ignacio Zuloaga

 

En los años siguientes Zuloaga visita cada vez más la ciudad y se integra en el Burdeos de Goya, en donde nacerá su hijo mayor. Poco a poco la mentalidad de Goya se impregna en él y siente una admiración profunda. Busca sus obras, las adquiere y habla de ello sin cesar. En 1901 afirma que posee cinco Grecos.  “Y también tengo un Goya, de su mejor época. Y una plancha de cobre de sus aguafuertes. Es ciertamente el artista quien habla en estos términos, pero el hombre de corazón hará por el recuerdo de Goya lo que nunca nadie había hecho ni lo haría tras él”.

 

Pero volvamos un tiempo atrás para recordar que la primera iniciativa para hacer regresar los restos de Goya a España provino de la zaragozana Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País (RSEAAP), que en acuerdo del 6 de noviembre de 1863, a propuesta de don Francisco Zapater y Gómez, entre otros firmantes, requería “que fueran trasladadas a Zaragoza las cenizas del pintor aragonés don Francisco de Goya y Lucientes y que fueran depositadas en el Templo de Nuestra Señora del Pilar, en un sencillo y digno mausoleo que a este fin habría de erigirse”. Se pedía y aprobaba también que fuese la RSEAAP la que promoviera y pusiera los medios para que ambos propósitos se llevaran a cabo. La Real Sociedad se dirigió también a los descendientes de Goya, encabezados por su nieto Mariano y consiguió su aprobación.

De haber tenido éxito la doble gestión y acuerdo, los restos mortales de Goya descansarían hoy en El Pilar o, al menos, en su ciudad. Pero el empeño fracasó por falta de medios, “a pesar de haberse solicitado la ayuda de quienes la denegaron: las Reales Academias de San Fernando y de la Historia en Madrid, la de las Nobles y Bellas Artes de san Luis de Zaragoza, la del Ayuntamiento de Zaragoza, la de la Diputación Provincial de Zaragoza y la del Cabildo Metropolitano de la misma ciudad. De todas estas instituciones solamente el Ayuntamiento de Zaragoza prometió contribuir con sus fondos al traslado de restos y al mausoleo. Los demás se contentaron con ofrecer indeterminadamente su cooperación”(2).  Habían transcurrido nada menos que 35 años desde la muerte de Goya y, sin embargo, quedaba de manifiesto el notorio desinterés de la parte culta de la sociedad española en general y zaragozana en particular por un genio de la calidad e importancia de Goya. Aragón había perdido también toda posibilidad de recuperar para su tierra el cuerpo del hijo posiblemente más ilustre de su historia. Y a esa misma historia posterior me remito.

Aún faltaba un segundo intento en 1869, éste en nombre del Gobierno Español en vísperas de la revolución de septiembre y también antes de la abdicación de Isabel II. Se pretendía y había acordado que Goya fuera inhumado en Madrid el 11 de junio. En esta ocasión el intento culminó  en otro nuevo fracaso, porque en el último momento el Ministro de Obras Públicas de España mandó “suspender todas las diligencias….. por no haberse cumplido aún los 50 años de su muerte, fórmula precisa para casos semejantes”….. (sic). De esta manera seguía escribiéndose la historia….. y Aragón sumida en el mutismo más absoluto. Nada que decir, nada que hacer, nada nuevo que demostrar.

Monumento Funerario

 

Y llega el año 1899, han  transcurrido otros 36 años desde el anterior amago y 71 desde la muerte y entierro de Goya en Burdeos. Ya no hay fórmulas precisas para casos semejantes, ni zoquetes ministros de cachiporra dispuestos a impedirlo. Tras otros 20 años de gestiones, idas y venidas, papeleos, movimientos en el propio cementerio de la Chartreuse e interminables informes, será a partir de octubre de 1888 cuando el Embajador de España recibe una orden para solicitar al Gobierno Francés el transporte a Madrid de los restos de Goya. Por el camino se constata la desaparición de su cabeza y eso que había sido amortajado con ella, y de cuyo asunto hay información aproximativa muy interesante, pero  ¡por fin! nada va a impedir el definitivo traslado a España: a Madrid, por supuesto. De Zaragoza ni se habla.

Y será gracias a Ignacio Zuloaga, por cierto, que tengamos testimonio del interés de Zaragoza y sus instituciones privadas y no oficiales ni académicas, por Goya, por su pueblo natal, Fuendetodos, y por honrar, dar a conocer y perpetuar la figura de Francisco de Goya. Volvemos a la insigne figura de Zuloaga puesto que es a él y a su celo y  lucha permanentes  a quien tenemos que agradecer todos los aragoneses el que Goya tenga hoy una casa natal en Fuendetodos. Sí, una casa natal, y que dicho pueblo comenzase en 1903 a salir del más absoluto anonimato e ignorancia generales.

Tras visitar Zaragoza y trabar conocimiento con la realidad goyesca de la ciudad, en 1903 empiezan las visitas de Zuloaga al pueblo y sus indagaciones a  propósito de la Casa de Goya acompañado por José Valenzuela de la Rosa y otros amigos zaragozanos. Lo cierto es que nadie en el pueblo sabe darles razón concreta de la dicha e ignorada casa natal, que identificarán definitivamente en 1913.

 

Gonzalo de Diego

FIN Primera Parte (Mayo 2017)

 

(1) “Zuloaga et la France 1870-1945”. Mayi Milhou. Tesis Universitaria.
(2) Fauque, J. y Villanueva Etxeverria, R. “GOYA en Burdeos. 1824-1828”. Zaragoza. Ediciones OROEL, 1982.

Copia e invención

Son innumerables los  artistas que manifiestan lo importante e influyente que Goya es, o ha sido, en su carrera; la gran inspiración que les viene de él; lo mucho que le deben y lo que se identifican con su legado. Esto ocurre inevitablemente con todos aquellos artistas que llegan a Fuendetodos.; un pueblecito situado a 44 kilómetros de Zaragoza, en el que por razones de economía familiar vino a nacer Francisco de Goya, si bien un mes más tarde toda la familia residía nuevamente en Zaragoza.

Así pues, Goya es muy influyente. No hay por qué dudarlo. Si un protagonista dice considerarse heredero, los demás no somos quienes para dudar siquiera de sus intenciones ni de los efectos sobre nadie. ¿Acaso podemos creernos más conocedores de los demás que cada uno en particular de sí mismo y de sus obras?.

Otro asunto distinto, sin embargo, es analizar con mayor o menor profundidad la obra artística de cada quién y comprobar que en efecto exista una relación llamémosla paterno-filial no sólo en la intención, sino también en el resultado final.

 

meninas_picasso

 

Que Picasso se considere heredero de Velázquez queda física y mentalmente probado con su estudio sobre las Meninas. No ofrece duda que la época negra picassiana está, entre otras, en esa onda. Pues, como afirma David Silvester, el Cubismo analítico convirtió a Picasso en un buscador, no un descubridor. Que guste más o menos el resultado al gran público es cuestión aparte; pero influencia la hay y además es manifiesta y analíticamente evidente, también desde el punto de vista creativo.

Hay sin embargo un buen número de artistas que se manifiestan herederos de Goya pero de los que no podemos recordar en sus carreras algún momento de interés creativo. Sí podemos advertir obras “inspiradas” en Goya y su obra, pero que naturalmente no podemos calificar honradamente más que de simples imitaciones de estilo o  manera goyesca, o de meras copias hechas con fortuna o con desgracia. Depende.

Y es curioso que la tremenda potencia de Goya no haya conquistado efectos posteriores que mayoritariamente no sean manifestaciones verbales, pero no un arte digno de señalar. Hay, sí, excepciones a la regla. Por ejemplo, yo veo influencia goyesca por el tema de procedencia, -los desastres de la guerra- sobre un Picasso  que pinta su Guernica en el que también se pueden encontrar “pinturas negras” goyescas en su interior…..

 

guernica_picasso

 

Copiar es bueno y formativamente interesante….. si se hace bien. Más vale una buena copia que un mal original. Y esto en dibujo, en arquitectura, pintura, escultura  y demás artes. De hecho desde la creación de la Academia la copia está considerada como importante en la formación de distintas especialidades artísticas, siendo complemento útil en el programa académico porque tampoco es tan fácil copiar bien. Para al final y tras bien copiar, hacer manierismo del ortodoxo y finalizar con la originalidad de quienes están dotados y lo demuestran. Todos somos herederos de alguien. La parte positiva del asunto está en que ese “alguien” sea pedagogo eficaz y merezca ciertamente la pena como referencia útil. Y que, naturalmente, su enseñanza “caiga” en terreno abonado.

 

Y sin ánimo de ser exhaustivo aún hay otra consideración interesante, como dice Adrian Stokes: Yo diría, afirma, que el arte moderno, el arte típico de nuestros días es, pongámoslo así, la jerga del arte en su conjunto: su relación con los viejos maestros es análoga a la que tiene el argot con el lenguaje ordinario.

Así lo ven la gran mayoría de los artistas que se acercan a Goya y así lo entienden antes de manifestar la influencia del gran maestro. Cosa que al ciudadano de la calle le resulta extraña, difícil de apreciar y alejada de su realidad. Aunque ni siquiera en el caso de muchos artistas luego ese conocimiento les lleve a producir nada que sea calificable de significativo. Siempre hay excepciones, por supuesto.

 

Gonzalo de Diego

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